
Las semillas de lino fortalecen el sistema de inmunidad, dirigen la afluencia y salida de materias a las células, es una fuente de energía para músculos y resultan provechosas para la piel y cabello, disminuyen el nivel de colesterol, tienen propiedades fuertes antisépticas y facilitan la producción de hormonas y esteroides y también procuran su distribución hacia las células.